20/07/2012

Una pluma inmortal

La Redacción

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© Ian Schon

Ian Schon se propuso reinterpretar y construir un objeto cotidiano. Para su primera incursión en el diseño tomó el instrumento que consideraba menos interesante para la gente: una pluma. Su formación como ingeniero le hizo pensar en los elementos fundamentales de funcionalidad: tenía que ser un objeto resistente, compacto y cómodo, pero sobre todo duradero.

 

 

El diseño que Schon produjo en su taller en Massachusets tiene una forma limpias y exacta, y un notorio aspecto artesanal. A pesar de que el objetivo era producir un bolígrafo para que le acompañase toda la vida, se produjo una serie de mil plumas en cuestión de meses, y ahora puede adquirirse por 30 dólares en la web.

 

En tiempos donde el desecho y la acumulación de objetos son cosa de todos los días, una pluma de acero con cartuchos recargables se gana el título de un objeto excepcional. La simplicidad y el rigor -más que otras cosas- siguen dando sorpresas en el campo del diseño.