La destilación de alcohol es ilegal en casi cualquier país del mundo. Hay leyes más flexibles que permiten crear bebidas alcohólicas en pequeñas cantidades, para uso personal. Francesco Morackini tiene la idea de una serie de objetos para destilar bebidas de manera artesanal. Una olla de cocina, un hornillo para fondue, un tazón para frutas y un bote para agua. Un proyecto que obliga a cuestionar el propósito de los objetos en nuestra vida diaria. Son piezas que se pueden usar legalmente pero cuando se unen las funciones se puede hacer vino, cerveza, licores o aguardiente de cualquier tipo. Un provocador proyecto que tiene la firme intención de explorar los límites de la legislación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vía Mocoloco

 

 

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