13/09/2012

A xul tramados

Jesús Cruzvillegas

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En 2011, la diseñadora textil Charo Roque (Buenos Aires, 1984) decidió viajar a Oaxaca para continuar con su constante proceso de experimentación. Antes, había estado en el Textile Art Center y el 3RD Ward, ambos ubicados en Brooklyn Nueva York. Oaxaca, en sus palabras, es “un flujo constante de saberes, es como una nebulosa que flota en el aire, que se mantiene en movimiento y va mutando lento”. Por lo tanto, resultó el lugar ideal para enfocarse en el proyecto A xul tramados, investigación y práctica sobre técnicas tradicionales; materiales y tintes naturales; y reflexiones en torno al color –en especial el azul-.

 

 

 


Tuvo la oportunidad de aprender diversos métodos: el de telar de cintura de Pinotepa de Don Luis con Bonfilia Bautista y telar de pedal del Istmo con Francisca Palafox.
En esa etapa desarrolló una mancuerna creativa con su amigo Beto Ruiz, artista de Teotitlán del Valle, pueblo famoso mundialmente por sus textiles tradicionales. Ahí mismo Ruiz organiza el Taller 8, donde realiza encuentros entre artesanos textiles y artistas contemporáneos de reconocida trayectoria. Como resultado de meses de colaboración y complicidad, algunas piezas de la mancuerna Roque-Ruiz fueron expuestas en el Museo Textil de Oaxaca a principios de 2012. Egresada de Diseño de indumentaria y textil en la FADU (Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo) de la Universidad de Buenos Aires, Charo pasó buen tiempo trabajando en distintas compañías de ropa de la Argentina. En Nueva York, fue asistente de arte en el Federico Solmi Art Studio.

 

 

 

En México decidió darle continuidad a su pesquisa sobre el azul y sus derivados: “estaba buscando acerca del añil, el proceso de teñido; también sobre materialidades y cómo generar composiciones geométricas y técnicamente cómo realizarlas”. Axul tramados es un collage de introspecciones e imágenes. En las cavilaciones de Charo Roque están presentes Gunta Stölzl, quien dirigió los talleres textiles y de teñidos de la Escuela de Bauhaus; y la compositora chilena Violeta Parra, que también fue artista textil y la primera latinoamericana que expuso individualmente en el Louvre. Y los ponchos sudamericanos; Shihoko Fukumoto; los rituales y conjuros en los textiles mapuches; la suavidad del algodón; la cadencia de los cuerpos en los telares; los indígenas Wichi de la Argentina; Jan van der Ploeg; tejidos Maori; mosaicos islámicos; urdimbre en hilo; fibras de palmera.

 

 


El azul es más que una obsesión para la diseñadora, es el eje rector de su trabajo: “…no hay nada más lindo que el color azul, al final del agua del mar, el azul del horizonte y el azul del cielo no se distinguen: el mundo es azul”. De ahí se derivó al A xul que en maya significa “el final del agua”. Los tramados son una perseverante exploración aplicada sobre el diseño textil: “…todo es parte de lo mismo, la idea de seguir trabajando el ritmo de la composición y la poesía de la abstracción”. Los cuadernos de trabajo de A xul tramados también son hermosos. El mundo entero en collages, recortes y fotocopias. Encima de todo apunta: “la técnica es un paso más, para llegar a la materia y vuelve el ciclo, que muta, son imágenes que bocetamos y concretamos y volvemos a bocetar”. Conocí a Charo en su estancia en la Curtiduría, uno de los espacios de arte contemporáneo más interesantes y propositivos tanto de la capital oaxaqueña como de todo México. Bebíamos mezcal con Beto Ruiz, mientras el barrio de Jalatlaco descansaba, y nosotros escuchábamos al legendario grupo de cumbia argentina “Amar azul”. Más acerca de la obra de Charo Roque: http://carolinaroquetextil.tumblr.com